Después de todo el año escribiendo mis andanzas en este pequeño diario virtual no podía quedarme sin hacer una última entrada que resumiese lo que este año ha significado para mi. Me gustaría continuar el blog pero desde el primer día sabía que tenía los dias contados, lo empecé con un objetivo que ya ha llegado a su fin y no tiene sentido alargar la vida de algo que ya no existe.
Ahora ya vuelvo a estar más que adaptada a mi vida en España, y más aun, a mi vida en Antequera. Mis amigos, mi familia, mis planes y objetivos, mis proyectos de trabajo...Pienso en este año tan increible que he pasado en Alemania y lo veo borroso, como un sueño o como una experiencia pasada que guardo en el recuerdo, cuando hace solo 3 semanas que he vuelto! Han cambiado tanto las cosas...
No ha sido fácil decidir, pero si me equivoco no pecaré de haber tomado una elección a la ligera. Lo he pensado mucho, barajado el abanico de mil opciones que tengo hasta llegar a verlo totalmente claro. Ahora miro hacia Madrid y hacia una nueva vida cargada de oportunidades. Tengo entre manos un proyecto de revista que confio en que saldrá genial y en Septiembre con suerte podré decir que soy licenciada. Y por supuesto seguiré con el alemán y retomaré el ingles. Así que mi rumbo va viento en popa y de momento no me puedo quejar.
En cuanto a lo que este año ha supuesto para mi todo lo que diga es poco, no se puede plasmar una experiencia así en unas cuantas líneas. Ha habido momentos buenos y momentos malos, los buenos me los llevo como únicos y los malos como constructivos, porque de todos he aprendido algo. Este año en Alemania me ha hecho espabilarme y abrir los ojos de manera forzada y casi sin darme cuenta me he convertido en una persona que valora las cosas de otra manera y que intenta superarse día a día. Me fijo en cosas que antes no veía, me intereso prácticamente por todo, mi escala de valores está más clara que nunca y llevo mi armadura siempre puesta para no hacerme daño por si me caigo, pero esta vez sabiendo cuando quitarmela, que también es importante.
Me traigo muy buenos amigos de Alemania aunque quizás no todos los que pensaba que podría traer. Hay muy buena gente allí pero puede que no hayamos estado en la misma onda o simplemente no hayamos congeniado 100 por 100. Mis objetivos allí han sido otros, para mí no ha sido un año erasmus sino un año de estudiante en un país desconocido con una lengua imposible. He luchado por integrarme al máximo en la cultura alemana y creo que lo he conseguido, la vida española ya la tengo en casa. Aún me queda mucho alemán que aprender pero... ¡quién me ha visto y quién me ve! Vuelvo orgullosa y satisfecha de este viaje de 10 meses y medio.
La última semana en Braunschweig fue bastante rarilla, por un lado estaba especialmente triste porque no me creía que realmente tuviera que dejar todo aquello, todo lo que hacía lo hacía pensando que era la última vez que iba a hacerlo, pero por otro lado era consciente de que mi labor allí había terminado y que mis proyectos me esperaban en España. Algunas de las despedidas se me hicieron especialmente duras, porque sé que a diferencia de otros más cercanos, a algunos no los vería en bastante tiempo. Hicimos una cena de despedida y en el último momento me derrumbé, no lo pude controlar.
La noche antes de dejar mi piso mi compañera me propuso que hicieramos una cena juntas y una de sus mejores amigas quiso venir a despedirme. Se portaron genial y me dejaron un regalito con una foto dedicada. Yo también tenía algo para ellas. Cuando me metí en mi cuarto y miré mi maleta todavía abierta, las pareces vacías... k penita!!
Por la mañana me acompañó Nico a la estación de trenes y a pesar de al llegar a Hannover me habían cambiado en vuelo, no tardé mucho en pisar suelo español. Iba sin hablar durante todo el camino y con el rostro hierático, necesité una semanilla para salir de la burbuja en la estaba. Quería escuchar aleman por todas partes, ir completamente a mi bola y mantener ese ambiente internacional en el que españoles, ingleses, franceses, italianos y alemanes (incluso rusos) nos entendíamos bajo una misma clave, el alemán.
Pero todo ese tremendismo del final se relativiza cuando pasado un tiempo vuelves a retomar tu vida, y queda como una experiencia increible que te cambia. Braunschweig siempre será para mi la ciudad que me abrió los ojos y que me hizo crecer. Estoy segura de que pasados los años volveré a recoger ese trocito de mí que se ha quedado allí.
Unglaubliche Erfahrung, Einzig Jahr.
Bis immer Braunschweig, ich werde dich nie vergessen.
Tama.











